miércoles, 19 de octubre de 2011

Ida de olla

Un día cualquiera de verano a las 3 de la tarde con toda la calor del sol pegando en la coronilla, íbamos mi hermano y yo de camino a casa de mi abuela. Después de caminar horas y horas, por culpa del efecto del sol mi hermano empezó a delirar.
Yo en verdad al principio me reía cuando mi hermano decía cosas sin sentido como:
-Cuando llegue a casa de la abuela me voy a lavar la cara con el jabón que te ensucia la cara después de mojarlo o esta noche cuando llegue a casa voy a encender la bombilla para oscurecer toda la habitación.
De pronto apareció un coche de policía y nos paró . En el coche se escuchaba la radio de la policía y mi hermano dijo que era el primer coche que escuchaba hablar. La policía al escuchar tal tontería le hizo un test de alcoholemia y al no dar positivo le hizo otro de las drogas, como dio negativo en los dos el policía nos dijo que tuviéramos cuidado con el calor, que puede producir ilusiones de cualquiera de los sentidos.

Alberto Larios

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